Los estudios contemporáneos sobre las caravanas
nos permiten tener una visión más detallada sobre su funcionamiento.
Las caravanas se realizaron
a través de distintos pisos
ecológicos, siendo el objetivo primordial
el intercambio de productos
locales que no existen
en las regiones de destino
y que son hasta cierto punto indispensables en la economía familiar. La presencia
de geoglifos
en
Arica,
así
como
en
Chen-Chen (Moquegua), evidencian la
existencia de caravanas de camélidos
en esa zona. Las caravanas
bajaban hacia la costa y hacia los valles interandinos, en viajes que llegaban
a durar hasta seis meses. Además, se puede inferir rutas hacia Cusco, Corani, Sandia, Arequipa y Cochabamba, donde intercambiaban diversos
productos (Fig. 7).
Por estudios actuales se sabe que una caravana puede comprender
de 600 a 1000 camélidos,
divididos en grupos de 10 a 15 animales en travesías
cortas, y de 30 a 100 en
travesías largas. Los animales preferidos son las llamas pues tienen mayor resistencia,
escogiéndose generalmente a los machos. Las travesías son largas habitualmente entre mayo y agosto, período
que coincide con el fin de la cosecha
y la época de lluvias.
Un macho bien adiestrado (delantero) hace de guía principal, como se representa en el primer panel. Las caravanas cuentan con
algunos animales
de reserva, que serán
utilizados cuando
se produzcan bajas debido a muertes o para aliviar carga. El promedio
de jornada es entre 6 y 8 horas por día, transitando un promedio de 20 kilómetros
diarios. El descanso se realiza en lugares
conocidos sobre rutas establecidas desde tiempos
históricos. En estas áreas generalmente
hay forraje y acceso al agua, y así hombres y animales tienen posibilidad de pernoctar
allí (Iguiñez s/f).
Uno de los productos esenciales en el trueque fue la sal, y el intercambio permitió
la permuta social y de
ideas. Además está la carne seca (charki), alfarería, artículos de fibra de
camélidos, cueros y algunos
productos agrícolas como la quinua,
chuño, coca, maíz y
productos marinos.
La función de las caravanas no sólo es histórica para la región y ha permitido
su desarrollo sino que ha consentido significativamente el intercambio cultural y las modificaciones sociales. Esto fue posible además por el sistema vial existente, que pervive en algunas
comunidades altiplánicas.

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