miércoles, 15 de julio de 2015

Las caravanas

Los estudios contemporáneos sobre las caravanas nos permiten tener una visión más detallada sobre su funcionamiento. Las caravanas se realizaron a través de distintos pisos ecológicos, siendo el objetivo primordial el intercambio de productos locales que no existen en las regiones de destino y que son hasta cierto punto indispensables en la economía familiar.  La  presencia  de geoglifos  en  Arica,  así  como  en  Chen-Chen  (Moquegua), evidencian la existencia de caravanas de camélidos en esa zona. Las caravanas bajaban hacia la costa y hacia los valles interandinos, en viajes que llegaban a durar hasta seis meses. Además, se puede inferir rutas hacia Cusco, Corani, Sandia, Arequipa y Cochabamba, donde intercambiaban diversos productos (Fig. 7).
Por estudios actuales se sabe que una caravana puede comprender de 600 a 1000 camélidos, divididos en grupos de 10 a 15 animales en travesías cortas, y de 30 a 100 en travesías largas. Los animales preferidos son las llamas pues tienen mayor resistencia, escogiéndose generalmente a los machos. Las travesías son largas habitualmente entre mayo y agosto, período que coincide con el fin de la cosecha y la época de lluvias. Un macho bien adiestrado (delantero) hace de guía principal, como se representa en el primer panel.  Las  caravanas cuentan  con  algunos  animales  de  reserva,  que  serán  utilizados cuando se produzcan bajas debido a muertes o para aliviar carga. El promedio de jornada es entre 6 y 8 horas por día, transitando un promedio de 20 kilómetros diarios. El descanso se realiza en lugares conocidos sobre rutas establecidas desde tiempos históricos. En estas áreas  generalmente  hay  forraje  y  acceso  al  agua,  y  así  hombres  y  animales  tienen posibilidad de pernoctar allí (Iguiñez s/f).
Uno de los productos esenciales en el trueque fue la sal, y el intercambio permitió la permuta social y de ideas. Además está la carne seca (charki), alfarería, artículos de fibra de camélidos, cueros y algunos productos agrícolas como la quinua, chuño, coca, maíz y productos marinos.

La función de las caravanas no sólo es histórica para la región y ha permitido su desarrollo sino  que  ha  consentido  significativamente el  intercambio  cultural  y  las  modificaciones sociales. Esto fue posible además por el sistema vial existente, que pervive en algunas comunidades altiplánicas.

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